El convent dels predicadors de Barcelona és una de les fundacions monàstiques que va impulsar el bisbe Berenguer de Palou (bisbe de Barcelona entre el 1212 i 1241). De tornada de Roma i al seu pas per Bolonya, el bisbe va entrar en relació amb els dominicans i va sol·licitar la fundació d’un establiment a la seva ciutat de Barcelona. Aquelles gestions van tenir fruit i el 1219 van arribar els primers dominics. Foren adquirides unes cases al call on s’hi van instal·lar; a més es servien de la propera església de Sant Jaume (a la plaça d’aquet nom) ara desapareguda), per les celebracions. Una butlla de 1221 del papa Honori III, aquest demana al bisbe Berenguer que tingui cura dels predicadors arribats a la ciutat. Per aquest convent i passaren personatges il·lustres, un d’ells fou sant Ramon de Penyafort, mort el 1275.
1219
dominics a BCN
El Convento
de Santa Catalina, virgen y mártir, de
Barcelona fue fundado el año 1219,
siendo Obispo
Berenguer de Palou y,
según una tradición, durante una estancia de Santo Domingo en la
ciudad. La ubicación de la primera Comunidad de Predicadores fue en
el barrio judío (actual calle de Sant Domènec del Call).
En 1223 se
hizo necesario construir un nuevo Convento más espacioso. El Rey
Jaime I favoreció
la iniciativa y, con ayuda de muchos ciudadanos, se edificó un
magnífico edificio gótico, justamente en la actual plaza
de Santa Catalina.
Este Convento se convirtió en un gran centro de evangelización, con
gran influencia social y cultural en toda Cataluña hasta 1835,
cuando fue desamortizado y lo derribaron.
La Comunidad
de Dominicos se restauró en 1889,
y desde principios del s. XX se ubicó en las calles Bailén y Ausiàs
Marc. Esta Comunidad es continuadora de una larga tradición de más
de 800 años, con figuras tan importantes como Sant
Ramón de Penyafort, Sant Francesc Gil de Frederich o el Beat Lluis
Exart, entre otros.
Desde
el principio, la Orden de Predicadores se instituyó para
la evangelización.
Nuestra vida en común, nuestra plegaria y nuestro estudio tienen
como objetivo la Predicación. Eso lo hacemos de muchas maneras:
enseñanza de la Teología, animación de grupos cristianos,
formación cristiana, inserción en ambientes descristianizados,
predicación itinerante, preocupación por los Derechos
Humanos y la Justicia y la Paz en nuestro mundo, Medios de
Comunicación, Ministerios diversos al servicio del Pueblo de Dios.

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